- ¿Qué es la cosidad? –dijo la Maga.

- La cosidad es ese desagradable sentimiento de que allí donde termina nuestra presunción empieza nuestro castigo. Lamento usar un lenguaje abstracto y casi alegórico, pero quiero decir que Oliveira es patológicamente sensible a la imposición de lo que lo rodea, del mundo en que se vive, de lo que le ha tocado en suerte, para decirlo amablemente. En una palabra, le revienta la circunstancia. Más brevemente, le duele el mundo.


domingo, 21 de abril de 2013

La playa (Cesare Pavese)




- Es un hombre nacido para otro tipo de vida, un fracasado, una de esas personas que aprenden a ser astutas porque llevan una vida que no les satisface.

- Entonces, todos deberíamos ser astutos.

- En efecto. 


[...]

Si algo sentía, era tan solo que aquel cochino albañil me ganaba ante Doro por intensidad de recuerdos comunes, que evocaban animadamente mientras nos dirigíamos hacia el pueblo. Hablaban a tontas y a locas, y aquel tosco dialecto bastaba para devolver a Doro el sabor auténtico de su vida, del vino, de la carne, de la alegría en que había nacido. Me sentía un intruso, un inepto.


[...]


- ¿Por qué le cuentas estas cosas? - dijo Doro - Para soportar los recuerdos de infancia de otra persona, hay que estar enamorado de ella. 


[...]


Desde el primer día me había mostrado dispuesto, por pura cortesía, a meterme en el agua con ella, pero Clelia se había detenido, mirándome con una sonrisa ambigua. 

- No, no, al agua voy sola. - No hubo forma. Me explicó que ella todo lo hacía en público, pero con el mar prefería estar sola. 

- Pero es extraño. 

- Es extraño, pero es así. - Nadaba bien, y no era pues por timidez. Era una decisión. - La compañía del mar me basta. No quiero a nadie más. En la vida no tengo nada mío. Déjeme por lo menos el mar. 


[...]


Por la noche, cuando volvía a casa, me ponía a fumar en la ventana. Uno cree que de este modo facilita la meditación, pero la verdad es que fumando se disipan los pensamientos como niebla y a lo sumo se fantasea, que es muy distinto que pensar. Los hallazgos, las invenciones, llegan, por el contrario, inesperadamente: en la mesa, nadando en el mar, hablando de cualquier cosa. 


[...]


- Hay mujeres de carne - dijo - y mujeres de aire. Una bocanada después de comer sienta bien. Pero hay que haber comido antes. 





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